miércoles, 19 de enero de 2011

Gilles de Rais


Gilles de Montmorency-Laval, baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) (10 de septiembre de 1404 - 26 de octubre de 1440), fue un noble y asesino en serie francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, a la que siguió y en la que creyó siempre.

Biografía

Consiguió convertirse en mariscal tras su participación en la Guerra de los 100 años y amasó una gran fortuna. Pero, su buena fama en los pueblos franceses se vio truncada cuando se descubrió las atrocidades que había cometido con centenares de niños y niñas en una corte formada por brujos, alquimistas, videntes y adoradores del Diablo. Se dice que podía poseer una mentalidad psicopática - originada en su infancia - y que podía haber sufrido una gravísima esquizofrenia.

Junto con Erzsébet Báthory - la aristócrata húngara conocida cómo la condesa sangrienta - es considerado como uno de esos aristócratas que utilizó su gran fortuna para dar rienda suelta a sus fechorías. Este hombre impulsivo, cuyos crímenes contradecían su exacerbada fe y creencia cristiana, que seguía esa frase de San Agustín: Felix culpa! - traducido cómo ¡Dichosa culpa! - y que tuvo un anhelado deseo del perdón de Dios inspiró a Charles Perrault a la hora de explicar la historia de Barba Azul.

Georges Bataille lo calificó como un niño con poder, de poseer una monstruosidad esencialmente infantil y tener un carácter arcaico. En sus juicios, de Rais dijo que actuó según la naturaleza impuesta por los astros y que no pudo controlarlo.

Infancia y juventud

El primer hijo de uno de los grandes linajes de Francia, Guy II de Laval y Marie de Craon, nació en la torre negra del castillo de Champtocé, bañado por el río Loira en la región de Bretaña. Durante su infancia estuvo muy unido a su hermano pequeño, René de Susset (1407 - † ...), con quién fue encomendado a varios tutores eclesiásticos y nodrizas, quienes abandonaron su puesto debido a la mente sádica y cruel de Gilles.

Un hecho que marcó a Gilles fue la muerte de su padre durante una sesión de caza. Guy II de Laval, después de herir a un verraco, fue embestido por éste en un último intento de venganza y le incrustó los cuernos en el estómago. Gilles, que tenía 9 años, visionó la escena y vio agonizar a su padre y cómo sus vísceras se esparcían por su lecho. Más adelante, Gilles reconstruyó esta escena con sus víctimas y se quedaba ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas que tenía delante de sí.

La viuda Marie de Craon murió poco después y Gilles y su hermano quedaron bajo la tutela de su abuelo materno: Jean de Craon, un hombre que enseñó a sus nietos el narcisismo, la soberbia, el poder, el orgullo con los que Gilles fue desarrollando su personalidad. De Rais, que veía como su abuelo prestaba más atención a su nieto pequeño, se refugió en la biblioteca. Allí encontró un libro muy especial para él: Las vidas de los doce césares de Suetonio. Sus páginas le mostraron cómo los césares, hombres poderosos donde los hubiera, hacían lo que querían sin dar explicaciones posteriores a nadie - sus emperadores favoritos fueron los desequilibrados Nerón, Tiberio y Calígula, la vida de los cuales influyeron en su vida adulta - y según dijo en sus juicios, De Rais no tuvo ningún gobierno de su abuelo e hizo siempre lo que quiso moviéndose por impulsos violentos la mayoría de veces.

Con 14 años su abuelo le regaló una armadura milanesa y fue proclamado caballero. Manejó la espada, pronto se aburrió de practicar sólo con peleles - muñecos construidos para la práctica - e inició a relucir su agresividad hacia todo ser viviente que hubiera cercano a él. Primero fueron animales, pero luego fueron personas. Un caso fue el de su amigo de la infancia y compañero Antoin: después de proponerle un duelo con machetes, a Gilles se le fue de las manos y le clavó el suyo en el cuello. En vez de ayudarle en salvarle la vida, Gilles observó como su amigo se desangraba y disfrutó con la escena. Tenía 15 años y fue su primer asesinato. Debido a su condición de noble y la intermediación de su abuelo, De Rais quedó sin condena y la familia - de origen humilde - de Antoin aceptó la indemnización que se les ofreció. Otros delitos que se conocen son alguna que otra perversión sexual que, claro, quedaron sin castigo.

Su abuelo De Craon - hombre sin escrúpulos - sólo quería engrandecer su fortuna y poder de forma calculadora, a diferencia de Gilles - hombre también carente de escrúpulos - que se dejaba llevar por sus impulsos violentos, pero que era un inútil en política. Un hecho describe la personalidad de abuelo y nieto: cuando intentaron extorsionar a una familia raptando a una gran dama; sus tres hermanos quisieron rescatarla y fueron encarcelados también por Craon, de forma que uno de ellos murió de hambre.

Acciones militares

Escudo de armas de Gilles de Rais.

Su enorme agresividad y psicopatía le llevó a alistarse en el ejército para desahogarse con los enemigos a los que se enfrentaba. Su abuelo De Craon quería que llegase a la cumbre del poder francés y para ello le recomendó a Guillaime La Jumelliers como consejero en política, estrategias militares y finanzas. Se puso a las órdenes de Juan V, duque de Bretaña en las querellas residuales de la Guerra de Sucesión Bretona, entre los Montforts y los Penthièvres. Luchó siempre en la vanguardia con sus soldados - tropas pagadas por él - y sus compañeros de armas lo admiraban porque parecía poseído cuando luchaba dando mandobles, con una rapidez y fuerza increíbles, pareciendo que eran los demonios quienes regían sus movimientos.

Con 17 años, de vuelta a casa después de esta campaña, Gilles raptó a su prima Catherine de Thouarscon - de 15 años - y se casó con ella ese mismo día, el 24 de abril de 1422. La familia Thouarson poseía varios castillos que, unidos a los suyos, harían de la unión la familia más rica y potente de Francia. Pero Gilles se equivocaba y la familia de su mujer no aceptó la unión matrimonial, por lo que en venganza Gilles raptó a su suegra y la encerró a pan y agua hasta que cedió los castillos que él pedía. Mientras tanto, Gilles y su primera esposa tardaron siete años en tener descendencia - Marie, nacida en 1429 - debido a las tendencias homosexuales que le hicieron desinteresarse por su mujer. Catherine, con su hija en brazos, huyó y se refugió en uno de los castillos de su padre y Gilles nunca mostró algún interés en ambas.

Después de las campañas de Juan V, Gilles rindió tributo a Carlos VII - delfín de Francia en aquel momento - para combatir contra los ingleses y sus aliados de Borgoña. Lo reclutó Georges La Tremoille - gran chambelán del rey - hombre astuto y hábil que vio la capacidad combativa y guerrera de Gilles, el cual arrastraba a los soldados hacia las batallas. Entonces, La Tremoille podía aprovechar para mantenerse en el poder mediante los éxitos militares. En esta época - en la cual, la guerra era un juego para los nobles - Gilles conoció en 1429 a Juana de Arco, con la que quedó fascinado y maravillado por su historia y belleza física.

El Delfín Carlos entregó un pequeño ejército a Gilles y a Juana para liberar Orleans del asedio inglés. Junto a ellos estaban otros generales como el Bastard de Órleans - Conde de Dunois - el Duque de Alençon y La Hire. En sólo 8 días las fuerzas francesas lograron levantar un sitio que duraba ya varios meses. Entraron triunfales en la ciudad y todo el mundo los veían como los salvadores de Francia. Poco después contribuyó en las victoria francesas en la Batalla de Jargeau y en la Batalla de Patay. Su audacia y violencia en combate era comparable a la de los berseker vikingos. Gilles llegó a decir durante las campañas con Juana que ella era Dios y que si debía de matar ingleses por mandato de Dios, así lo haría. Se convirtió en su escolta y protector salvándola en varias ocasiones en los fragores de las batallas, como en el ataque a París a finales de 1429. Pese a la matanzas y crueldades de la guerra, Gilles se sentía realizado espiritualmente, ya que Juana lo inspiraba y había rendido un gran servicio a su patria. Además, en este mismo año fue proclamado mariscal de Francia con tan sólo 25 años - caso único en la historia francesa-, amasando una inmensa fortuna y adoptó la flor de lis en su escudo de armas, mientras Carlos VII fue proclamado rey el 17 de julio en la Catedral de Reims.

Mientras disfrutaba de su mando de mariscal de Francia, ocurrió otro hecho que le marcó: la captura y condena a muerte en la hoguera de su amiga Juana de Arco el 31 de mayo de 1431. Pese a que intentó ayudarla contratando un pequeño ejército de mercenarios, aún no se sabe qué pasó para que no llegara a tiempo, ya que tan sólo se encontraba a 25 kilómetros de Ruán, localidad en que se llevó a cabo el juicio. Su última acción en la Guerra de los Cien Años fue en la batalla de Lagny en agosto de 1432, de la cual salió victorioso.

Además de la muerte de Juana de Arco, el chambelán La Tremoille - su protector - cayó en desgracia en 1434 después de la campaña de amparo al duque de Bourbon contra el duque de Borgoña, que sitiaba la ciudad de Grancey. Perdida su condición de mariscal, Gilles se refugió en el castillo de Tiffauges - ubicado en la Vendée - y se convirtió en un demonio que afloró sus instintos más perversos. Su mente se volvió más enfermiza debido a que no participaba en guerras para tranquilizarse y, tras la muerte de su abuelo en 1432, Gilles tuvo plena libertad para hacer lo que quisiera, como los emperadores romanos cuya vida leyó tiempo atrás.

Declive y crímenes

Su negra barba de azulados reflejos hizo que se le llamara Barba Azul. Era culto, aunque no reflexivo, ávido de riquezas pero más despilfarrador. Desde este momento se entrega a los más locos dispendios para satisfacer sus más caros caprichos. No se recuerda príncipe o rey que hubiese llevado un lujo semejante. Este hombre tenía pasión por todas las artes, especialmente por la música. Se exacerbaba con los cantos gregorianos llegando al éxtasis. Si oía decir que se había escuchado una hermosa voz, no descansaba hasta conseguir llevar a su servicio a quien la poseía, por muy lejos que estuviera, como los cantores contratados en Poitiers, André Buchet, de Vannes y Jean de Rossingol, de La Rochelle, a quienes pervirtió haciéndoles partícipes de sus orgías y crímenes. Poseía muchos órganos de toda clase. El sonido de este instrumento le producía tal enajenación, que se los hizo construir portátiles para que le acompañaran en sus menores traslados. Consiguió en su exaltación religiosa ser nombrado canónigo de Saint-Hilaire-de-Poitiers y se rodeó de una comitiva de 50 eclesiásticos junto con 200 soldados de caballería cuya sede se encontraba en la capilla de los Saints-Innocents, en Machecoul.

Por otra parte, todo el que acudía a él participaba de su generosidad; el extranjero era bien recibido, cualquiera que fuese su condición, a cualquier hora del día o de la noche; tenía hospitalaria mesa, y era raro que abandonase esa mansión sin salir colmado de dones en especies o en metálico. Gastaba dinero en ostentación para recuperar el prestigio perdido. Realizaba grandes banquetes. Gastó la mayoría de su fortuna en obras teatrales que recordaban sus campañas con Juana y en fiestas para sus extraños amigos y consejeros. Especialmente significativa fue la representación de la batalla del Orleans en mayo de 1435. Esta representación teatral contaba con más de 150 actores, trajes lujosamente detallados, infantería dispuesta con auténticas armaduras y cuadros que simulaban multitudes. La entrada a este espectáculo era gratuita e incluso agasajaba a los asistentes con comida y vinos. La representación costó unas 80.000 coronas de la época. Gracias a la representación de la batalla de Orleans Gilles rememoró sus días de gloria. Además mandó a construir autómatas sobre distintos tipos de pájaros, algo que le hizo menguar su fortuna pero que levantó gran expectación entre las personas que le frecuentaban.

El castillo de Tiffauges en la actualidad.

Para procurar el dinero, que le había llegado a ser cada vez más necesario, tuvo que apelar a numerosos recursos y ruinosos contratos. Aposentadores, burgueses y mercaderes son puestos a contribución, y le adelantan a un interés usurario las sumas que, por una generosidad imperiosa, se funden entre los dedos y se hunden en un abismo sin fondo. En 1437 vendió Ingrandes y Champtocé a Juan V de Bretaña por escasos 100.000 escudos. Gilles se aproxima al momento en que se anuncia, amenazadora, la ruina inevitable. Sus cofres están vacíos; su crédito, agotado; los que le rodean en las horas dichosas, presintiendo el desastre, se alejan de él. Ante esta situación se vuelve hacia el esoterismo buscando en la alquimia el modo de fabricar el oro que le falta (se interesó por el secreto de la Piedra filosofal). Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas, entre los que se encontraban Guillaume de Sillé, Roger de Brinqueville, Antonio de Palerno, Heriet, Poitou, Corrillaut, ... Finalmente, cae en manos de un embaucador florentino llamado Prelati quien le asegura que llenará sus arcas gracias a la magia negra.

El mariscal visita con frecuencia a su cómplice, se informa con ansiedad del resultado de las investigaciones. Prelati asegura a su señor que, en una de sus invocaciones, ha visto cerca de él al demonio, pero que esta aparición fantástica se desvaneció sin que hubiera podido pronunciar palabra alguna. El crédulo mariscal tenía un pánico atroz al diablo aunque nunca lo veía, hizo caso de Prelatti, con quien tenía una relación homosexual, y mandó que se redoblasen los ensalmos y los conjuros. En otras ocasiones Prelatti salía herido después de una de sus invocaciones, que siempre se relizaban en un cuarto escondido, causando en Gilles más pánico. Sillé fue el proveedor de todos los elementos para las invocaciones en Tiffauges y el padre Eustache Blanchet el de contratar a los invocadores como Prelatti o La Riviére (el cual vio al demonio en una invocación en un bosque en forma de leopardo, ante la credulidad de Gilles) o alquimistas como Jean Petit, el cual realizó varios hornos para trabajar con mercurio. Sin embargo los hornos creados deben ser destruidos ya que el futuro Luis XI, el delfín, visita a Gilles por una orden del rey Carlos V que condenaba la alquimia como herejía. Es imposible que el mariscal salga bien de sus empresas -ha dicho uno de los familiares de Gilles de Rais- si no ofrece al demonio la sangre y los miembros de niños llevados a la muerte. Porque su lectura habitual la constituyen los más ardientes poemas de Ovidio y el relato que hace Suetonio de los criminales sacrificios que exige el rey del Infierno. ¿Qué le importa el sacrificio de vidas humanas si adquiere a ese precio el poderío que codicia? A esto se unía además de su voluntad de matar a niños para su disfrute y placer personal.

En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais como Henriet y Poitou recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que les harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos; incluso en algunas el propio Gilles con amabilidad acudía a casas de los plebeyos para asegurar a los parientes de los niños un prometedor futuro. De las víctimas los padres no tenían más noticias y si preguntaban les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó, y de Rais recurrió a los raptos. Entre 1432 y 1440 se llegaron a contabilizar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a niños previamente secuestrados. Después de cada sangrienta noche Gilles salía al amanecer y recorría las calles solitario, como arrepintiéndose de lo hecho, mientras sus secuaces quemaban los cuerpos inertes de las víctimas. El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía más y más. Hasta que las murmuraciones se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades.

Llegó a utilizar varias de sus posesiones (no sólo el castillo de Tiffauges) para cometer sus fechorías, como el castillo de Machecoul, el de Champtocé y la casa de la Suze.

Una vez se aprovechó de unos niños que eran mendigos y que fueron a pedir limosna inocentemente a su castillo. Gilles los violó y desmembró. A algunos los violó ya muertos y con las entrañas al aire. Una vez muertos los abrazaba fuertemente y deliraba; en otras ocasiones se reía ante los últimos estertores del niño y muchas veces cortaba la vena yugular haciendo brotar la sangre, causándole gran placer.

En algunas ocasiones cuando asesinaba a una de sus víctimas se arrepentía y juraba partir hacia Tierra Santa para redimir sus pecados, pero al poco tiempo volvía a cometer las mismas atrocidades.

Durante los ocho años de terror, Gilles parecía no vivir en un mundo real, rodeado de gran fastuosidad y como si no se diera cuenta de las brutales acciones que llevaba a cabo. Según contó en el juicio que se le hizo, junto con su grotesca corte, cortaban las cabezas de varios niños recién muertos y hacían competiciones para elegir los rostros más bellos. Las cabezas eran ensartadas en picas y las iban calificando. Se llegó a contar que estas calificaciones las firmaba el mismo diablo, que un brujo llamado Rivière podía invocar al diablo, o a uno llamado Barrón, al cual le ofrecían sacrificios como los órganos, ojos, corazones, etc., de las víctimas; todo esto bajo orgías sexuales y etílicas.

En continuadas ocasiones el hermano de Gilles, René, intentó salvar el patrimonio familiar que Gilles estaba vendiendo, incluso con la ayuda del rey crearon una ley por la cual no podían vender más posesiones. René logró comprar el castillo de Machecoul, y vio que en este lugar se encontraban los esqueletos de más de 50 niños. Quiso silenciar lo que vio para evitar posibles malentendidos contra él.

Investigación, captura y ejecución

Pero llegó el momento de que todo esto acabara, y ese momento fue cuando el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña y vio que no eran casuales. Malestroit descubrió los crímenes gracias al hecho de que en plena depresión Gilles vendió uno de sus últimos castillos, el de Saint-Etienne-de-Memorte al tesorero de Juan V, Geoffroy de Farron; se enteró Gilles de que un primo suyo, señor de Villecigne, quería comprar el castillo y creyó que Le Farron no aceptó la anulación. Este dejó a su hermano Jean, hombre eclesiástico, al frente del castillo; Gilles en otro de sus impulsos atacó a la iglesia donde Jean celebraba misa y secuestró a este encerrándolo en Tiffauges. El ataque fue conocido por el duque de Bretaña y por el propio Malestroit. Juan V mandó a su hermano el condestable del rey a rescatar a Jean Le Farron mientras él intentaría la paz con Gilles. Al final Gilles de Rais fue capturado el 15 de septiembre de 1440 cuando se presentó a las puertas del castillo de Machecoul, donde estaba entonces Gilles de Rais, un grupo armado al mando del capitán Jean Labbé, que iba acompañado por el notario Robin Guillaumet, en nombre del obispo de Nantes. Portaban órdenes del duque. Era el fin. Gilles de Rais se entregó, junto con Prelatti, Blanche, Henriet y Poitou, y fue llevado a juicio, y el 19 del mismo mes, es decir, cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó el día 28, y los días 8, 11, 13, 15 y 22 de octubre.

En el juicio (altamente detallado y del que aún existen los escritos del siglo XV), pasaba del insulto a los jueces al hundimiento más absoluto y fue encerrado en una prisión acomodada por su condición de noble. Se declaró al principio inocente, pero en uno de los trastornos de personalidad que ya sufría de años atrás, rectificó y se declaró culpable quedando muy arrepentido de lo que había hecho el día 15 de octubre y finalmente el día 22 ante los jueces eclesiásticos, comandados por el obispo de Saint-Brieuc, documentó todos los asesinatos y las vejaciones que practicaba a los niños (de entre 7 y 20 años), actuaciones pedófilas, rasgaduras, colgamientos del techo por ganchos, decapitaciones, etc. Dijo que hasta había bebido la sangre de los niños, incluso cuando estos aún estaban vivos, que "necesitaba aquel goce sexual" y que escribió un libro de conjuros con la supuesta sangre de los asesinados. Fueron confesiones tremendas, toda Francia se convulsionó ya que la gente no se creía que uno de sus héroes fuera un hombre tan vil. Se llegaron a constatar 200 víctimas aunque probablemente fueran muchas más. Fue condenado por asesinato, sodomía y herejía.

Fue tanto el horror que provocó su confesión que durante el juicio, uno de los presentes cubrió el crucifijo que presidía la sala por la vergüenza que generaban sus palabras. Según crónicas de la época las paredes emanaron sangre que lentamente se deslizó hacia el piso como buscando redención.

Ante su desmedido arrepentimiento fue incluso objeto de compasión de clérigos y plebeyos y se concedió la petición de que fuera una comitiva detrás de él hacia su lugar de ejecución. Finalmente el día 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais junto a dos de sus más perversos colaboradores, habiendo rechazado la gracia real (perdón de la pena que se le extendía por ser Par de Francia) fue conducido al prado de la Madeleine en Nantes para ser ahorcado. Sus restos fueron enterrados con solemnidad en la iglesia de las carmelitas de Nantes, a petición del mariscal.

Fragmentos de la declaración de Gilles de Rais en el juicio

“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados".

"Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente".

"Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía...".

"Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el Infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos."

"Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (...) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla."

martes, 4 de enero de 2011

Filias


Filia

Las filias, en psicología, son atracciones a determinadas realidades o situaciones. Significan lo contrario que las fobias que hacen referencia a los miedos.


Composición

Filia es un cultismo del griego: φιλία, amistad, que se usa para la composición de numerosos vocablos en español, especialmente como sufijo (ver lista más abajo).

Dentro del proceso de composición, el sustantivo filia indica la inclinación apasionada surgida frente a determinadas realidades o situaciones personales. Estos neologismos hacen referencia a fenómenos psicológicos en los que predomina la afectividad, pudiendo ir desde lo patológico a lo normal.

Formas

Conviene hacer notar, sin embargo, que, en el lenguaje cotidiano, las «filias», al emplearse comúnmente como sinónimo de afición, no compartan, de ordinario, significaciones patológicas; así, para referirse a algunas diversiones cuya nota es cierta intencionalidad evasiva de carácter individual (p. ej., la filatelia y los coleccionismos en general); también para designar diferentes especialidades deportivas, o la actitud de simpatía suscitada por algún grupo étnico o político (p. ej., anglofilia, germanofilia, etcétera).

Muchas de estas filias pueden provocar, e incluso manifestar simultáneamente en ocasiones, el fenómeno contrario. Por ej., el temor a no poder orinar durante un tiempo o en lugar determinado, conduce a la urofilia; la agorafobia a la claustrofilia; la ereutofobia y heliofobia a la acluofilia (o refugio patológico en la oscuridad).

Respuestas y patologías

Debe advertirse, sin embargo, que las inclinaciones o filias de carácter patológico, salvo muy raras excepciones, no se designan con el repetido sufijo, sino más bien con el de manía en el sentido empleado por los psiquiatras de principios del s. XIX y que conserva el vocablo alemán Schüchtigkeit, cuya traducción corresponde a la de la propia palabra española «manía» en su acepción vulgar. Así: dipsomanía, cleptomanía, piromanía, poriomanía y oniomanía como impulsos o aficiones patológicas e incoercibles a beber, adueñarse de lo ajeno, hacer fuego, caminar vagando y comprar cosas que no sirven para nada.

En la educación del niño

Los intereses del niño tienden a definirse y proyectarse sobre personas cercanas, es decir, lo normal es que a un niño le guste y sienta atracción por lo mismo que le gusta a sus padres o por lo habitual en su entorno social.

Especialmente importante es la influencia de la pandilla de amigos a partir de los diez años, en la que se configura una colección de filias (por un tipo de música, equipo deportivo…) comunes a todos los miembros del grupo. Si bien puede ser un proceso positivo por la interacción entre gustos comunes, también puede llevar a la angustia de fingir gustos y preferencias para agradar al grupo sin que sean reales.

Algunas filias

Utilizando filias como sufijo se construyen los términos que designan las atracciones más comunes. Son los siguientes:


He aquí otros términos que también designan "filias":

  • Acomoclitismo: excitación por los genitales depilados.
  • Actirastia: excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
  • Alopelia: experimentar un orgasmo sólo viendo a otros teniendo una relación sexual.
  • Alorgasmia: excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
  • Alvinolagnia: atracción sexual sólo por los estómagos.
  • Amelotasis:atracción sexual hacia personas con ausencia de algún miembro.
  • Amiquesis: excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual.
  • Amokoscisia: excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
  • Amomaxia: excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
  • Androidismo: excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
  • Anisonogamia: atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
  • Anofelorastia: excitación al profanar objetos considerados sagrados.
  • Antolagnia: excitación por oler flores.
  • Astenolagnia: atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
  • Audiolagnia: el estímulo principal proviene de la audición.
  • Axilismo: masturbación dentro de la axila de la pareja
  • Ballooning: placer sexual que se obtiene sólo al ver mujeres hinchando globos, explotándolos, montándolos, o estirándolos.
  • Barosmia: excitación por el olfato.
  • Basoexia: excitación sólo producida por los besos.
  • Blastolagnia: atracción por mujeres muy jóvenes.
  • Candalagnia, candaulismo o triolismo: excitación al ver a la pareja copulando con otra persona.
  • Capnolagnia o capnogalia: excitación sexual producida por ver la manera en que la otra persona fuma.
  • Chezolagnia: sólo logra excitarse al masturbarse durante la defecación.
  • Ciprieunia: excitación sólo con prostitutas.
  • Clastomanía': obsesión por romperle a la pareja la ropa que lleve puesta.
  • Coitolalia: excitación producida al hablar durante el acto sexual.
  • Coprofemia: placer sexual proveniente de decir obscenidades en público.
  • Coprolalia: estimulación sexual mediante el uso de malas palabras.
  • Cratolagnia: excitación provocada por la fuerza de la pareja.
  • Cyesolagnia: excitación sexual sólo con embarazadas.
  • Doogging: excitación sexual al ser observados practicando sexo en coches.
  • Ecdemolagnia: excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
  • Ecdiosis: la excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
  • Erotolalia: estimularse sexualmente solamente hablando acerca de sexo.
  • Fratrilagnia: atracción por las relaciones sexuales incestuosas o al imaginar el sexo con su hermano.
  • Frotismo o froteurismo: la persona obtiene placer sexual únicamente refregando sus genitales contra personas desconocidas.
  • Furtling: excitarse metiendo un dedo a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo.
  • Gomfipotismo: excitación provocada por los dientes.
  • Grafolagnia, iconolagnia o pictofilia: el estímulo se produce sólo ante fotos o cuadros eróticos.
  • Gregomulcia: excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
  • Hemotigolagnia: atracción sexual por los tampones usados.
  • Latronudia: excitación por desnudarse ante el médico, generalmente fingiendo una dolencia.
  • Knismolagnia: excitación sexual producida por las cosquillas.
  • Lectolagnia: la única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
  • Masoquismo o duololagnia: placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
  • Melolagnia: excitación sexual provocada por la música (no necesariamente tiene que ser eróticas).
  • Microgenitalismo: excitación por los penes pequeños.
  • Odaxelagnia: excitación al morder o ser mordido por la pareja.
  • Odontofilia: excitación provocada por los dientes y la dentadura.
  • Omolagnia: excitación provocada por la desnudez.
  • Ozolagnia: Excitaciones olfativas excitación sexual por olores fuertes.
  • Picacismo: excitación sexual al introducir alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con la boca.
  • Quinunolagnia: excitación sexual por ponerse en situaciones de peligro.
  • Renifleurismo: excitación debida al olor de la orina.
  • Retifismo: fetiche por los zapatos.
  • Sadismo: experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja.
  • Saliromanía: ensuciar o dañar la ropa de la pareja.
  • Thlipsosis o zlipsosis: excitación proveniente de los pellizcos.
  • Toucherismo: la atracción sólo se produce al tocar personas desconocidas.
  • Vampirismo: excitación sexual proveniente de la extracción de sangre.
  • Vincilagnia: excitación por hacerse atar.
  • Voyeurismo: excitación al ver a otras personas dedicadas al acto sexual de manera subrepticia .
Descompodrido...

sábado, 18 de diciembre de 2010

Edmund Emil Kemper III "(Co-ed killer"




Edmund Emil Kemper III nació en Burbank, California el 18 de Diciembre de 1948 hijo de Clarnell y Edmund Kemper Jr. quienes unos años más tarde se divorciaron. Hay que notar el hecho de que la señora era una prolífica casamentera, pues sumo hasta tres matrimonios a lo largo de su vida.

La separación de sus padres significó un duro golpe al joven Ed Kemper quien gozaba buena identificación con su padre, mas no con la madre con quien finalmente pasaría el resto de su tiempo. Tras el divorcio, Ed y sus otras dos hermanas, una mayor por 6 años y otra menor por 2 y medio se fueron a vivir a Montana con la señora Clarnell.

La infancia de Ed Kemper a quien apodaban Guy, fue de muchos sinsabores padeciendo constante abuso emocional de su madre. Con el tiempo nació en el gran odio hacia Clarnell quien decidió encerrar al chico en las noches temiendo que fuera a molestar sexualmente a sus dos hermanas. Y es que aquella era una familia de gigantes. La señora Kemper medía 1.80 metros mientras que el padre alrededor de los 2 metros. Por el tamaño de Ed y sus extrañas conductas, la madre tomaba las precauciones necesarias. En retrospectiva el mismo Ed Kemper cree que su madre tenía algo de razón en encerrarlo. Según testimonio de las hermanas, el chico tenía la mala costumbre de descabezar sus muñecas y de efectuar en todo momento extraños juegos donde simulaba su propia ejecución y muerte.

La gente de la escuela determinó que Ed Kemper era extremadamente fantasioso. Constantemente lo pillaban soñando despierto y por esta situación y seguramente por otras cosas, le fue impuesto asistir dos veces por semana con un psicólogo de la escuela. Para Kemper estas sesiones eran rutinarias, cosa de siempre y durante la primaria y la secundaria asistía con regularidad. Durante la consulta los consejeros hacían de todo menos tratar los asuntos importantes.

De acuerdo a los conocedores, Kemper ya fantaseaba con las mujeres en términos sexuales desde la tierna edad de 10 años. Sin embargo estas fantasías estaban pobladas de muerte y violencia. Por fuera Kemper aparentaba afabilidad y calma mientras que por dentro vivía una realidad alterna donde deseaba ver morir a la gente a su alrededor, muchos a manos suyas. Como se ha estudiado extensamente, los asesinos seriales son profundamente crueles con los animales durante su infancia, porque estas criaturas son sus primeras víctimas, a escala si así se desea, pero víctimas de su enojo y violencia internas. Kemper mato varios gatos, incluso enterrando vivo a uno para después decapitarlo y montar la cabeza en una pica. Clarnell halló los restos de un gato metidos en el closet de su hijo. Cuando se le pedían explicaciones de sus bizarras actividades Kemper siempre salía con alguna mentira muy bien elaborada, tras lo cual reforzaba su cinismo y refinaba su metodología.

A los 13 años Ed Kemper deja su casa para irse a vivir con su padre. En un principio el señor lo recibe bien, pero como se había vuelto a casar y tenía un hijo pequeño, la presencia de su enorme hijo Ed Kemper resulta incómoda así que tras un corto tiempo de estancia lo devuelve a su madre. Defraudado por su padre ahora es rechazado por su madre, pues la señora ya tenía planeado un nuevo matrimonio y al estorbarle lo envía con sus cosas a vivir con sus abuelos paternos, la señora Maude y el señor Ed Emil Kemper quienes poseían un rancho de 17 acres en California. Si bien lo que ya no quería era padecer los abusos de su madre, ahora se encuentra conque Maude es similar o peor. Siempre regañándolo y diciéndole que hacer y que no, Kemper piensa que alguien y que mejor que su abuela, tiene que pagar todos los platos rotos. Poco a poco la furia debida a su aislamiento y sus bizarras fantasías va incrementándose en el joven Edmund como una olla a presión. Entrevistado después de su detención Kemper dijo que si acaso alguien le hubiera ayudado a disminuir su estrés, pero que siempre era al contrario, las personas solo conseguían enfurecerlo más.



El 27 de Agosto de 1964 a los 15 años y tras escenificar una acre discusión con su abuela Ed Kemper tomó su rifle, el mismo que su abuelo le había obsequiado la Navidad pasada. Entonces Maude Kemper le dijo que no fuera a dispararle a los pajarillos y acto seguido Ed se volteó y le soltó un disparo a la cabeza y luego dos tiros más por atrás. Muy crecido y desarrollado físicamente, no tuvo problemas para mover el cadáver de su abuela. Cuando el viejo Ed Kemper regresó a la granja tras ir por un mandado, fue asesinado también. Edmund se había sentado a esperarlo pacientemente y tiempo después dijo que había decidido que su abuelo no debía enterarse que su nieto había asesinado a su esposa. No sabiendo que hacer, Ed llamó a su madre a Montana y ella le pidió que hablara a la policía. Una vez en custodia a la pregunta del porque lo había hecho simplemente respondió "Solo quise saber que se sentía matar a los abuelos..." Irónicamente la madre de Ed Kemper había advertido a su ex esposo que no se sorprendiera si un día su hijo mataba a sus abuelos.


Fue puesto en manos de la autoridad juvenil de California quienes lo recluyeron un corto tiempo en el hospital estatal de Atascadero. Ahí se le practicaron las pruebas psicológicas de rigor que determinaron que poseía un coeficiente intelectual casi de un genio. Además de que padecía esquizofrenia paranoide. Tiempo después fue soltado en contra de la opinión de numerosos especialistas que conocían su caso. A simple vista el joven Kemper era socialmente inadaptado, había demostrado ser de sangre fría además de que su sola estatura, asustaba. El comité de libertad condicional que dictaminó su caso carecía de psicólogos y especialistas que objetaran la moción, de ese modo fue entregado a su madre en Santa Cruz, California.

Tras salir de su reclusión, se metió en diferentes empleos menores en los cuales duro poco tiempo. Con su dinero ahorró lo suficiente para salirse de casa. Algún tiempo vivió en un departamento junto a un amigo, pero generalmente andaba sin un quinto y eventualmente regresaba a casa de su odiada madre. Se compró una motocicleta pero se reporta que tuvo un par de accidentes, tras el último recibió una generosa compensación monetaria que uso para comprarse un automóvil. Finalmente obtuvo un empleo en el departamento de caminos de California.

Hay que notar que el gran sueño de Ed Kemper era convertirse en policía. Para su desventura, dada su estatura de más de 2 metros era inelegible para ocupar una vacante. Tuvo que conformarse con acercarse a los policías con quienes solía sentarse a comer y a platicar historias. También entraba a escuchar las audiencias judiciales y así por el estilo. Los oficiales se referían a el como "Big Ed" Más tarde ocupaba tales reuniones para otear la situación, para saber cuales eran los progresos o retrocesos de la policía para capturar al asesino de colegialas.

Clarnelle trabajaba como asistente administrativa en la Universidad local y cuando Ed le pidió que le presentara alguna de las chicas que ahí estaban, la señora le dijo que Ed era igual que su padre, que no merecía conocer esas chicas. Ellas eran demasiado para el. Esta clase de respuesta lo enfurecía así que decidió tener a esas chicas, pero en sus propios términos. Como ya tenía coche al manejar pos las avenidas y carreteras circundantes se dio cuenta de la enorme cantidad de mujeres que se transportaban pidiendo aventón. Aquella manera de moverse era muy acostumbrada en esa época particularmente en California, donde el movimiento hippie había pegado mucho recientemente. Al ver todas aquellas muchachas Edmund comenzó a imaginar las cosas que podría hacer con ellas y decidió llevar a cabo sus morbosas fantasías y se abasteció de los implementos necesarios: mantas, esposas, bolsas de plástico, etc.

Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad. Antes de echarle mano a cualquier chica, Ed dio aventón a muchas de ellas sin hacerles daño. Era experto en hacer sentir confianza a las personas a pesar de que era incapaz de entablar comunicación afectiva y sexual con las muchachas. Se decía aterrado ante la perspectiva de fallar en la relación hombre-mujer. Pero un día tenía que comenzar la matanza y así fue.



El 7 de Mayo de 1972 Mary Anne Pesce y Anita Luchese desaparecieron sin motivo alguno. Al parecer habían salido del Fresno State College y se dirigían a ver a unas amistades a la Universidad de Stanford. A pesar de que los familiares reportaron el incidente a la policía, la carencia de información y alguna buena pista impidieron a esta hacer gran cosa. Además se sospecho que las chicas podrían haber huido de su casa. Días después, el 15 de Agosto fueron hallados los restos de un cráneo de mujer. Fue identificado como de la señorita Pesce, y pronto se supuso que ambas habían encontrado la muerte de forma violenta.


El 14 de Septiembre la desaparecida fue la señorita Aiko Koo, estudiante de danza que pedía aventón en el área de Berkley.

Luego, el 8 de Enero de 1973 Cindy Schall de 18 años desapareció cuando iba de aventón a sus clases en una escuela pública del lugar. Había pasado a la casa de un amigo suyo y después un testigo afirma haberla visto tomar un raid con alguien y eso fue todo. Algunos días después comenzaron a aparecer las partes de su cuerpo. Los brazos en una colina, el torso y piernas fueron traídos por la marea a la playa. Por huellas digitales y radiografías se pudo efectuar una identificación positiva del cadáver de la señorita Schall.



El 5 de Febrero de 1973 desaparecieron otras dos muchachitas que pedían aventón. Se llamaban Rosalind Thorpe y Allison Liu. El 4 de Marzo un par de corredores encontró una quijada no lejos de la carretera en el condado de San Mateo. Tras el peinado de la zona pudieron hallarse más restos que correspondían a las chicas recientemente desaparecidas. Thorpe había recibido un balazo en la cabeza, la señorita Liu dos. La policía estaba impotente pues carecía de pistas y pesaba sobre la institución la mordaz crítica de numerosos medios de comunicación que por su parte en nada ayudaban y si exageraban y especulaban sobre la ola de criminalidad que asolaba a la ciudad. Había que tomar en consideración que realmente había muchos problemas. Días antes había sido detenido el lunático Herbert Mullin quien asesinó numerosas personas y la agitación provocada por el juicio del hippie psicópata Linley Frazier no terminaba de disiparse. Y por esto, Santa Cruz era llamada la capital mundial del asesinato


Hasta la Universidad se vio afectada por la ola de homicidios. La tasa de inscripciones bajo dramáticamente y se tuvo que implementar el servicio de autobús para transportar a los estudiantes que vivían fuera del campus.

Luego ocurrió lo inesperado. La policía de Santa Cruz recibió una llamada. El hombre decía que deseaba entregarse, que era responsable del asesinato de varias colegialas y de su propia madre. Era tan sorprendente que los oficiales no podían creer la historia. Los policías que conocían a Big Ed creían que los estaba engañando con algún tipo de broma pesada. Sin embargo Kemper insistió y pidió que el sargento Aluffi, quien conocía su hogar y le había confiscado un arma hacía un tiempo, fuera a su casa para corroborar la historia. Y así lo hizo Aluffi, que al llegar al lugar detectó inmediatamente el olor a muerto, y cuando vio pelos y sangre en un closet llamó a los demás y al forense. Fueron recuperados los cadáveres de Clarnell Strandberg y de Sally Hallett en las condiciones exactas en que Kemper había hecho la denuncia. Entonces una comitiva de varios agentes fue hasta la ciudad de Pueblo, Colorado donde Ed Kemper los esperaba pacientemente para ser detenido. Tan inteligente era, que él mismo sabía que era un peligro y que no podía estar en libertad.

Tras su detención, sin mostrar remordimiento alguno y como en un acto de compulsión, Kemper confesó todos y cada uno de sus crímenes a todo aquel agente y autoridad que quisiera escucharlo.

El día que secuestra a Pesce y Luchesa su intención era violar, súbitamente no era una víctima sino dos las que habían caído en sus manos. En Atascadero los violadores comentaban que era preferible no dejar víctimas que posteriormente delataran, recordando este detalle la suerte de las chicas estaba decidido. Al principio estaban muy contentas por la suerte de hallar quien las acercara hasta Stanford pero la alegría se tornó en terror cuando Ed les informó sus verdaderas intenciones. En un paraje solitario comenzó el final, las apuñalo y estrangulo para luego guardar sus cuerpos en la cajuela del carro. Regresó a su departamento y procedió a mutilar los cuerpos, de vez en cuando les tomaba fotografías y practicaba actos sexuales con los despojos. Poseer aquellos cuerpos por completo era motivo del más elevado éxtasis para Kemper. Cuando terminó empacó los restos en bolsas de plástico que enterró en lugares solitarios; las cabezas fueron lo último de lo que se deshizo.

Luego continuó su labor de buen samaritano dando aventón a cuanta chica podía, mientras manejaba incluso platicaba del asesino que secuestraba señoritas en las carreteras, siempre evaluando a cada posible víctima. Hasta que el 14 de Septiembre de 1972 tocó turno a Aiko Koo. Cuando sacó su arma la chica quedo aterrada. Kemper narra que en un momento dado dejo el arma en el asiento delantero, salió del vehículo, con el seguro puesto. La chica tuvo la oportunidad de tomar el arma pero en vez de eso ella misma le abrió la puerta. Entonces le tapo las narices para desmayarla. La violó y luego la estranguló. Se fue a tomar unos tragos y llevó el cadáver a su casa para darle el mismo tratamiento que a las dos primeras víctimas. Una vez que había probado su enorme poder contra las mujeres sabía que pronto iba a requerir de más víctimas.

Increíblemente, al día siguiente de tomar la vida de Aiko Koo, Kemper asistió a su audiencia obligatoria con el panel de psiquiatras que monitoreaban su libertad condicional. Ya estaba preparado para responder a todas las preguntas, sabía a la perfección lo que los doctores querían escuchar de él. Y en efecto aquellas personas lo encontraron sano y competente al punto de cerrar su expediente juvenil. Mientras tanto, la cabeza de Aiko Koo estaba guardada en el automóvil de Kemper y los doctores se felicitaban asimismo por ser parte de un sistema de salud pública que curaba a asesinos menores de edad.


Feliz con el engaño del comité de libertad condicional, Kemper se sintió con más libertad para llevar a efecto sus torcidas fantasías. A propósito de ellas, guardaba fetiches y souvenires de sus pasadas aventuras para tener siempre presente el recuerdo de los crímenes.

Llegó el año de 1973 y el 8 de Enero la señorita Cindy Schall aceptó un aventón con Ed Kemper. Instantes después la condujo a un área solitaria y le disparó rápidamente. Esta vez no estaba interesado en torturarla sino que deseaba rápidamente poseer un cuerpo para sus regodeos sexuales. Una vez más vivía al lado de su madre así que llevó el cadáver a la casa de esta. Kemper disfrutaba enormemente el riesgo de ser descubierto por algún vecino pues no era muy precavido para ocultar sus obscuras actividades. Desmembró el cuerpo enterrando la cabeza en el jardín de la casa a modo de broma declarando posteriormente que "Al fin y al cabo, había enterrado la cabeza ahí dado que su madre siempre deseaba que todo mundo la viera hacia arriba..." Como ya sabemos, las demás partes de Schall fueron apareciendo en la playa.


Se dice que después de una fuerte pelea entre Kemper y su madre, éste sale a ventilar su furia de nuevo. Es el 5 de Febrero de 1973 y aprovechando un tarjetón de la Universidad que su madre le había dado, rapta a un par de chicas de nombre Rosalind Thorpe y Allison Liu. Había subido primero a Thorpe así que Liu se confió al ver a otra muchacha. Un rato más tarde, tras titubear unos segundos, Kemper apuntó y disparó a Thorpe, luego tuvo que disparar varias veces a Liu pues comprensiblemente, se movía mucho para salvar su vida. Gracias al tarjetón, los guardias de la puerta de la Universidad lo dejaron pasar. Llevó los cadáveres a casa de su madre donde los descabezó y los tuvo para su enfermo deleite sexual. Nuevamente nadie descubrió sus actividades ni mucho menos la policía guardó sospecha alguna.


Como no hay plazo que no se cumpla, tocó el turno de la madre de Kemper hallar la muerte a manos de su hijo. Circulan muchos detalles al respecto, que si fue una venganza, que si llegó medio borracha la señora y Kemper aprovechó, que si platicaron antes del crimen, etc. Los hechos fríos son que con un martillo mató a la señora Clarnell, decapitó el cuerpo, le arrancó la lengua y las cuerdas vocales a la cabeza y los echó al triturador de basura. Después utilizó la cabeza como blanco para tirarle dardos. Se dice que salió de la casa y sin mencionar el incidente tomó unos tragos con sus amigos los policías, regresó a casa e ideó asesinar a una amiga de su madre, la señora Sally Hallett a quién le habló para invitarla a cenar y a ver una película. Cuando aquella desafortunada mujer llegó, Kemper la golpeó y la estranguló. Permaneció en casa con ambos cuerpos pero se dio cuenta que el final había llegado. Inevitablemente el asesinato de su madre le sería adjudicado. Tomó el automóvil de Sally y manejó miles de kilómetros, sin embargo Kemper esperaba escuchar en la radio algún flash informativo sobre el hallazgo de los cuerpos y contrariado porque no ocurriera así, decide acelerar el curso de los acontecimientos haciendo una llamada a la policía para denunciar los hechos y que lo encerraran.


El 7 de Mayo de 1973 Kemper es formalmente acusado de 8 asesinatos en primer grado. Como Kemper había cantado absolutamente todo sin la asistencia de un abogado, ahora para su abogado defensor le resultaba complicado argumentar locura o incapacidad para afrontar el juicio. Además estaba el hecho de la inteligencia y gran coherencia que Kemper tenía para expresarse. Tras la consulta de especialistas y estudiosos se determinó que mientras hubiera premeditación, ventaja y el acusado conociera la diferencia entre el bien y el mal, no podía argumentarse incapacidad mental. Y así fue juzgado Kemper. Además el mismo se declaró culpable y hasta pidió la pena capital. Hay que notar que trató hasta dos veces suicidarse sin éxito. Pero la pena capital estaba suspendida en ese tiempo en California y recibió cadena perpetua. La moción se dio tras un rápido juicio de 3 semanas y una deliberación de aproximadamente 6 horas por parte del jurado.

Como preso, el comportamiento de Kemper ha sido modelo. Siempre ha sido cooperativo y amable incluso se ha ofrecido para leerle a los ciegos. Una vez solicitó que se le practicara neurocirugía para eliminar los tejidos cerebrales responsables de sus impulsos sexuales. Sin embargo aquello le fue negado. Al comité de libertad condicional les dijo que no creía estar listo para ser dejado libre. Para beneplácito de numerosos investigadores, Kemper ha colaborado en los estudios de varios de ellos ampliando nuestra comprensión acerca de los predadores sexuales de nuestro tiempo.